¿Qué sucede cuando se interrumpe el Ozempic? Lucas Peralles lo explica

Diego Rodríguez
8 Min de lecura
Lucas Peralles

En los últimos años, pocos medicamentos han despertado tanto interés como la semaglutida, principio activo de fármacos como Ozempic y Wegovy. Desarrollada inicialmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2, rápidamente pasó a ocupar un lugar destacado en las conversaciones sobre pérdida de peso después de que diversos estudios demostraran una reducción significativa del peso corporal en personas con sobrepeso y obesidad. Su éxito fue tan grande que dejó de ser un tema exclusivo de los consultorios médicos para formar parte de las conversaciones en las redes sociales, los medios de comunicación e incluso entre personas que nunca habían buscado tratamiento para adelgazar.

Lucas Peralles, nutricionista deportivo y referente en nutrición deportiva en São Paulo, explica que este avance representa un logro importante para la medicina. Sin embargo, una pregunta comenzó a ganar protagonismo entre pacientes y profesionales: ¿qué ocurre cuando se interrumpe el tratamiento? La respuesta ayuda a comprender que, aunque medicamentos como la semaglutida son herramientas valiosas en situaciones específicas, no sustituyen la construcción de hábitos capaces de mantener los resultados a lo largo de la vida.

¿Cómo logra Ozempic favorecer la pérdida de peso?

El principal mecanismo de acción de la semaglutida está relacionado con su efecto sobre los receptores de GLP-1, una hormona implicada en el control de la glucosa en sangre y de la saciedad. El medicamento aumenta la sensación de plenitud después de las comidas, reduce el apetito y retrasa el vaciamiento gástrico. Como consecuencia, muchas personas comienzan a consumir menos calorías de forma espontánea, favoreciendo la reducción del peso corporal. Además, diversos estudios muestran beneficios sobre importantes parámetros de la salud metabólica, como el control glucémico, el perfil lipídico y la presión arterial.

Estos resultados explican por qué la semaglutida se ha convertido en uno de los tratamientos más estudiados para la obesidad. En investigaciones clínicas, algunos pacientes llegaron a perder alrededor del 15 % de su peso corporal después de poco más de un año de tratamiento, siempre combinando el medicamento con cambios en la alimentación y un aumento de la actividad física. Este detalle suele pasar desapercibido, pero constituye uno de los pilares de las recomendaciones científicas.

¿Qué cambia cuando se interrumpe el medicamento?

Una de las principales dudas de quienes utilizan semaglutida es si los resultados se mantienen después de finalizar el tratamiento. Aunque el medicamento reduce el apetito mientras está en uso, no elimina automáticamente los comportamientos que se han construido durante años. Cuando se suspende la medicación, la sensación de hambre tiende a regresar gradualmente, lo que puede dificultar mantener el mismo patrón alimentario si no se han consolidado nuevos hábitos.

Lucas Peralles señala que este proceso no significa que el tratamiento haya fracasado. En realidad, pone de manifiesto una característica propia de la obesidad, reconocida actualmente como una enfermedad crónica y multifactorial. El medicamento actúa sobre importantes mecanismos fisiológicos, pero factores como la rutina, el entorno alimentario, el comportamiento, el sueño, el estrés y la actividad física siguen influyendo directamente en los resultados obtenidos a largo plazo.

¿El verdadero desafío comienza cuando el medicamento deja de ser el protagonista?

La ciencia moderna ha reforzado que perder peso y mantenerlo son procesos diferentes. La reducción del peso puede verse favorecida por intervenciones farmacológicas, pero su mantenimiento depende principalmente de la capacidad para sostener nuevos hábitos durante meses e incluso años. Precisamente por ello, las directrices actuales recomiendan que los tratamientos farmacológicos estén acompañados de cambios en el estilo de vida, una alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio físico.

Lucas Peralles
Lucas Peralles

Según explica Lucas Peralles, es en ese momento cuando muchas personas descubren que el mayor desafío nunca fue únicamente controlar el hambre. El verdadero objetivo consiste en construir una relación diferente con la alimentación, capaz de mantenerse incluso cuando el tratamiento llega a su fin. Fue a partir de esta comprensión que surgió el Método LP, desarrollado en la Clínica Peralles. Esta metodología busca desarrollar la autonomía alimentaria y promover cambios de comportamiento sostenibles, para que el paciente no dependa exclusivamente de la motivación o de intervenciones temporales para mantener sus resultados.

¿El futuro de la pérdida de peso será la combinación de ciencia y comportamiento?

La llegada de medicamentos como la semaglutida representa uno de los mayores avances recientes en el tratamiento de la obesidad. Han ampliado las posibilidades terapéuticas y ofrecido nuevas perspectivas a personas que enfrentaban grandes dificultades para controlar su peso. Al mismo tiempo, estos avances también han reforzado una conclusión importante: la pérdida de peso sostenible depende de la integración de diferentes estrategias y no de una única solución.

De acuerdo con Lucas Peralles, la alimentación, la actividad física, el sueño, la salud metabólica y el comportamiento deben actuar de forma complementaria. El medicamento puede facilitar una etapa importante del proceso, pero el mantenimiento de los resultados depende de lo que ocurre cada día, cuando las decisiones saludables pasan a formar parte de la rutina de manera natural.

El mayor logro quizá no sea perder peso, sino mantenerlo

La popularización de Ozempic ha cambiado la forma en que la sociedad percibe el tratamiento de la obesidad. Por primera vez, millones de personas comenzaron a comprender que existen mecanismos biológicos implicados en la regulación del hambre, la saciedad y el metabolismo. Esto representa un avance importante y contribuye a reducir la idea errónea de que adelgazar depende únicamente de la fuerza de voluntad.

En síntesis, Lucas Peralles sostiene que el éxito de cualquier tratamiento no debe medirse únicamente por los kilos perdidos durante el uso de un medicamento, sino por la capacidad de mantener la salud y la calidad de vida una vez finalizada esa etapa. Cuando el conocimiento científico, el acompañamiento profesional y la construcción de hábitos avanzan de la mano, la pérdida de peso deja de ser un objetivo temporal y se convierte en un cambio consistente, capaz de acompañar a la persona durante muchos años.

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